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1 ene 2023

La solución es soltar y reaprender a vivir



Yo necesito que el empeño desesperado de reescribir el ayer deje de definir mi realidad. Necesito aceptar lo que sucedió, sin dejar que eso me robe todas mis posibilidades futuras; y aprender a seguir adelante.
– Lysa Terkeurst

Este proceso de sanar no ha sido nada lineal. Este año que pasó, después de meses caminando en sanidad recaí en la misma dinámica en la que había estado por años a pesar de estar adquiriendo nuevo conocimiento y herramientas:

Haciendo cosas para agradarle a la gente y pretendiendo lograr que otra persona dejara sus adicciones e indecisión, hasta el punto en el que aunque no había ni medio fruto de transformación (tan necesaria luego de la gran destrucción) yo estaba de nuevo cuestionando mi valor haciéndole preguntas como: «Qué tengo que hacer para que quieras estar conmigo?», y angustiada por las miradas de juicio de los demás, pensando cosas como: «deben creer que soy una estúpida por haber vuelto a lo mismo por cuarta vez».

Fue frustrante ver que de nuevo había decidido dejar de confiar en Dios, volví a querer controlarlo todo por temor a que sucediera lo que finalmente sucedió, asi que ahora tenía que aceptar la realidad, reconocer mis luchas, soltar mis expectativas, hacerme preguntas crudas y volver a tomar decisiones dolorosas pero necesarias independiente de lo que dijeran los demás.

Fue un «wake me up moment» de recordar que es necesario soltar y reaprender a vivir para tener paz y no volver a lo mismo; en eso consiste sanar la codependencia.


Este no es mi plan para ti. Esto no es vivir, hija. Esto es estar muriendo. Esto es la muerte. Vivir esclavizada por la mentira y preocupándote más por lo que piensen los demás —cualquiera— más que por lo que yo pienso, más que por lo que te digo, es pecado. Es creer una mentira que te esclaviza y te mantiene separada de mí.
- Dios
– Jennifer C. Camp

¿Pero entonces qué es la codependencia?

Así como lo leíste en esa publicación que escribí sobre "qué tan sano está tu concepto del amor?", según la autora experta en el tema Melody Beattie la codependencia es una serie de conductas aprendidas en nuestra niñez, progresivas y autodestructivas, donde hay una persona "que ha permitido que la conducta de otra la afecte, a tal punto de que está obsesionada con controlarla", rescatarla o cambiarla¹.

Estos comportamientos nacen del temor, son la manera en como hemos concluido que vamos a evitar el dolor (de las críticas, el rechazo, el abandono, la traición, la pérdida del amor, etc) que ya experimentamos en nuestra niñez.

Algunos síntomas según la psicólogas Alyx Allen² y Paola Rivero³:
- Baja autoestima: Todo el tiempo ves tus fallas y poco ves tus dones, talentos o las cosas que si haces bien. No te sientes digna de ser amada.
- Poco autoconocimiento: Como te enfocas en otros y priorizas las necesidades de todos los demás antes que las propias, no sabes qué es lo que tú quieres o necesitas para estar bien asi que prefieres que otros sean los que decidan por ti.
- Preocupación por agradar a otros: Aceptar cosas con las que en realidad no estás de acuerdo (límites deficientes) y controlar la manera en cómo te perciben los demás (buscar el perfeccionismo y ser lo que otros esperan que seas) para no ser criticada, rechazada o abandonada.
- Responsabilizarse de los sentimientos y acciones de otros: Siempre sentir que eres culpable de que los demás se enojen, tomen malas decisiones, se autodestruyan, te lastimen, etc.
- Comunicación incongruente: Se te dificulta conectar con los demás, lo que dices no es coherente con tus emociones o acciones, no comunicas directamente lo que realmente quieres, necesitas o piensas por temor.

Generalmente los que nos hemos conectado desde la codependencia nos hemos visto una y otra vez relacionándonos con personas que también le están huyendo al dolor e intentando llenar vacios mediante conductas autodestructivas o adicciones, llámese comportamientos compulsivos, pornografía, videojuegos, trabajo, alcohol, drogas, etc, y nos convencemos a nosotros mismos de que podemos lograr rescatar o cambiar a estas personas. Lo que no sabemos es que realmente estamos (inconscientemente) habilitando un ambiente seguro para que la persona continúe en su adicción, puesto que mantenemos la zona de confort, guardamos sus secretos, los límites no se respetan, no hay consecuencias, ni razón alguna para que el adicto desee buscar ayuda y así salir de su condición (que ni ha reconocido tener).

Algunas personas pueden no verse así, puesto que no demuestran que otra persona las afecte hasta ese punto de ponerse de último lugar en su propia vida, sin embargo bajo alguna máscara o fachada puede existir un problema con el control (también como mecanismo de defensa para evitar a toda costa que sucedan cosas que considera dolorosas).

Algo sobre este tema que me parece impactante se lo escuché a Liliana Merlano en una clase del «Programa Hay Esperanza» y es que «cuando un codependiente entra al sistema religioso, se enferma más por la falsa interpretación que le dá al evangelio».

Y lo sé porque en mi caso, dos años atrás cuando aún escuchar a Dios era algo lejano y llegué a una nueva comunidad a contar lo que estaba viviendo, recibí sugerencias espirituales «bien-intencionadas», enfoques pasivos y algunos comentarios tipo «tienes que cargar la cruz para amar como Jesús» así que yo misma decidí seguir permitiendo humillación, rechazo, mentiras e hice cosas aparentemente «buenas y nobles» con las que no sentía paz, pero mi verdadera motivación era el bien de mi propia imagen y recibir aprobación de esas personas, al final esas cosas no dieron ninguna clase de buen fruto solo mas culpa, frustración, resentimiento y empeoraron la situación.


Creo que actuar de cuidadores pervierte los mensajes bíblicos acerca de dar, amar y ayudar. En ninguna parte de la biblia se nos instruye para hacer algo por alguien y luego sacarle los ojos por ello. En ninguna parte se nos dice que debemos caminar un kilómetro más con esa persona, y luego agarrar su bastón y apalearla. Cuidar solícitamente de la gente y darse a uno mismo son cualidades buenas y deseables —algo que necesitamos hacer— pero muchos codependientes han malinterpretado las sugerencias de ―dar hasta lo último―. Seguimos dando más allá de lo último, generalmente hasta que el dolor nos dobla.
– Melody Beattie

¿Cómo dejar de ser codependiente?

La psicóloga clínica Paola Rivero⁴, especialista en adicciones y codependencia, explica que es posible dejar de ser codependiente si nos hacemos conscientes de esas acciones y pensamientos poco saludables, tomamos responsabilidad de sanarlos, decidimos buscar ayuda para cambiarlos por otras acciones y pensamientos que si nos permitan vivir en plenitud y para aprender a crear relaciones no solo sanas sino también amorosas (pues es prácticamente imposible resolver adicciones y conductas de codependencia sin ayuda externa).

Estas acciones y pensamientos que nos ayudan a vivir mejor hacen referencia a conectar con Dios y conectar contigo misma, recuerda que nos hemos desconectado de las verdaderas necesidades de nuestra alma, cuerpo y espíritu por vivir en función de los demás.

Sin embargo así como lo he dicho en mi colección de lecciones aprendidas un mal comportamiento no va a cambiar a menos que sanemos su raíz junto a Dios, entendiendo cuál fue el o los eventos que nos llevaron a actuar y pensar así, haciendo la tarea de perdonar, aprender a depender de Dios y su verdad para así reeaprender a vivir según la vida en libertad y plenitud que Él creó para nosotras.


El cambio verdaderamente sostenible y duradero tiene que provenir desde adentro del propio corazón, no de la presión ejercida desde afuera hacia adentro.
– Lysa Terkeurst

Rivero aconseja que trabajemos, ya sea en terapia especializada en estos temas y/o en algún programa de 12 pasos, en los siguientes puntos en los que soltar el control practicando el arte del desapego es fundamental:

Trabaja en el autocuidado y autoestima

De este punto depende todo lo demás pues nos hemos enfocado tanto en otros que no sabemos quiénes somos, qué queremos, qué necesitamos y cómo podemos cuidarnos. Necesitamos entender que somos valiosos y que no tenemos que hacer cosas por los demás para demostrarlo. Estos temas son fundamentales porque cuando nos damos cuenta de la identidad y el valor que nos fue dado por Dios desde el momento en que nos diseñó, podemos vernos de acuerdo a la verdad, lo que a su vez juega un papel fundamental en la salud mental, la relación con uno mismo y con quienes le rodean.

Cómo dicen Stasi y John Eldredge en su libro Cautivante⁵: «Dios realmente quiere que sepas quién tú eres. Quiere que seas capaz de entender la historia de tu vida, que conozcas de dónde has venido y sepas hacia dónde vas. En esto hay libertad. Libertad para ser, para ofrecer y para amar»


Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien. Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara. Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí, oh Dios. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!
– SALMOS 139:13-18 (NTV)

La autoestima es una pirámide que se compone de autoconocimiento, amor propio y autoconfianza. El autoconocimiento es aquello que nos permite entender y trabajar los pensamientos que tenemos sobre nosotros (autoconcepto), la psicóloga Lorena Florez aconseja hacernos estas preguntas clave al respecto:

¿Cómo descubrir quién eres?

- ¿Cuál es tu historia de vida?: Abraza tu historia. Ahora es tu responsabilidad suplir todas las necesidades que no fueron suplidas en ti y ser intencional en cambiar los patrones que no quieres repetir.
- ¿Cuáles son los valores que guían tu vida?: Identifica lo valores que traes por default desde la infancia para que te des cuenta si te están impulsando o al contrario te están alejando de una vida plena (una vida de acuerdo al corazón de Dios).
- ¿Cuál es tu personalidad?: Entiende los rasgos de tu personalidad (usa este test) para que descubras tus fortalezas, identifiques tus debilidades y seas intencional en trabajar en ellas. Eres una creación única y preciosa.

El amor propio tiene que ver con los sentimientos y la relación que tenemos con nosotros mismos (autorespeto, autocompasión). La psicóloga Hannah Anda lo define cómo ese momento en el que a pesar de que continúas en constante crecimiento, te aceptas tal y como eres en el aquí y en el ahora⁶. Ella sugiere lo siguiente:

¿Cómo trabajar en el amor propio?

- Sé intencional en el autoconocimiento abrazando tus fortalezas y debilidades y estableciendo límites
- Perdonate y aprende a perdonar. No dejes que la culpa te impida avanzar
- Valida y atiende tus necesidades y prioridades. ¿Qué necesitas hoy para estar bien?
- Rodeate de personas que aporten y te ayuden a crecer. Alejate de las personas que no te hacen bien

Y las acciones que nos permiten crecer y mejorar tienen que ver con el desarrollo de la autoconfianza, para esto Melody Beattie sugiere lo siguiente⁷:

¿Cómo ganar confianza en ti mismo?

- Pongamos nuestra mente en paz y luego decidamos.
- Pidámosle a Dios que nos ayude a pensar.
- Dejemos de abusar de nuestras mentes con la preocupación y la obsesión
- Alimentemos nuestra mente con información que le sirva y con pensamientos sanos
- Expandamos nuestras mentes interesándonos en el mundo que nos rodea.
- Dejemos de decir cosas malas acerca de nuestras mentes.
- Usemos nuestra mente tomando decisiones, formulando opiniones, expresándolas.

(Re)Construye tus límites

Los límites son aquello que define a una persona (su alma, su cuerpo y su espíritu) y contribuyen a cuidarla y preservarla. El autor y psicólogo Henry Cloud, en su libro «Límites»⁸, dice que saber dónde comienza y termina nuestra «propiedad» nos ayuda a tener responsabilidad de ella, nos ayuda a ver claramente lo que no corresponde a esa «propiedad» y de lo que no somos responsables, de igual manera él explica que esa demarcación no es una barrera sino que nos permite saber en qué momento podemos dejar entrar y salir algo bueno mientras que sacamos y mantenemos lo malo fuera.

El problema es que los codependientes simplemente no aprendimos a tener claro cuáles son los parámetros de nuestra responsabilidad, hacemos cosas que no nos corresponden agotando todos nuestros recursos, permitimos que otros nos pasen por encima creyendo que eso es noble, hacemos responsable a otro de nuestra felicidad, usamos erróneamente el concepto de límites para querer seguir intentando controlar a otros, nos perdemos a nosotros mismos por "amar" a personas que no nos aman.


Una persona sin control propio es como una ciudad con las murallas destruidas.
– Proverbios 25:28

Cloud dice que «ponerle límites a los demás» es un término equivocado, los límites realmente son para nosotros mismos, no tenemos el poder de cambiar a los demás ni de hacer que se comporten diferente. Los límites nos permiten reducir nuestra exposición a aquello que nos lastima y nuestra tendencia a lastimar a otros, pues, como dice Lysa Terkeurst⁹ «me pongo límites a mí misma para ayudar a ejercer el autocontrol sobre lo que toleraré y lo que no [pues] el autocontrol es crucial para poder regular mis reacciones y dirigir mis esfuerzos hacia mantenerme en un lugar saludable».


El amor puede ser incondicional... pero el acceso relacional nunca debe serlo. Y los límites nos ayudan a proteger esto. Los límites nos ayudan a mantenernos íntegras para poder ser las personas que Dios nos ha llamado a ser. Los límites nos ayudan a proteger la confianza. Los límites nos ayudan a cultivar los corazones hacia los demás que Dios siempre quiso que tuviéramos: motivadas hacia el amor real y alejadas del egoísmo.
– Lysa Terkeurst

¿Cómo revisar mis motivaciones?

Tener un gran corazón nunca va a ser problema, PERO si dar o servir a otros no nos está trayendo alegría sino enojo, culpa, frustración, resentimiento y/o estamos habilitando adicciones o malos comportamientos, entonces hagámonos esta pregunta: ¿estoy haciendo o tolerando esto

- por temor a la pérdida del amor?,
- por temor al abandono?,
- por temor a la ira de los demás?,
- por temor a la soledad?,
- por temor a dejar de ser «buena»?,
- por culpa?
- porque siento que estoy obligada a hacerlo?,
- porque estoy buscando aprobación?,
- por temor a los sentimientos de otros?.

Y resulta que cuando somos honestas con nosotras y dejamos de hacernos responsables de aquello que no nos corresponde (como asumir el 100% de la responsabilidad de una relación habilitando la irresponsabilidad del otro, justificar las reacciones no saludables de los demás habilitando que sus comportamientos destructivos perduren, tratar de cambiar a otro u obsesionarse por sus acciones generando faltas de respeto, etc), vamos a hacer por fin el acto radical de amarnos a nosotras mismas y de amar a los demás dándoles la oportunidad de crecer y sanar al experimentar las consecuencias de sus propias decisiones.

Recuerda que crecer y sanar es algo que cada persona debe decidir por su propia voluntad, a su debido tiempo. Yo lo entendí cuando Dios me dijo que mi permisividad hacia parte de la dinámica disfuncional y que eso estaba siendo obstáculo para que las personas que me rodeaban vivieran su proceso con Él.


Yo no causé la adicción, no la puedo controlar y no la puedo curar
– Al-Anon

Aprende a comunicarte asertivamente

La comunicación asertiva, según el Centro de salud Integral del Gobierno de los Estado Unidos, hace referencia a la habilidad de comunicar y expresar tus pensamientos, sentimientos y opiniones de manera honesta, apropiada, respetuosa y directa para que sean claramente entendidos por otros a la vez que escuchas y no desprecias los pensamientos, sentimientos y opiniones de los demás.

Sin embargo esa asertividad es lo que mas se nos dificulta a todos en las relaciones. No hemos aprendido a gestionar las emociones para poder comunicar sin pasividad (silencios), agresividad (directo, cortante), pasivo-agresividad (indirectazos, sarcasmos)¹⁰. Algunos (ante la clara falta de perdón) nos tomamos las cosas personalmente, asumimos todo con las gafas de nuestras heridas (por eso es tan importante caminar en sanidad) y reaccionamos con ira lastimando a los que tenemos mas cerca (más de lo que quisieramos aceptar).

El Centro de salud Integral del Gobierno de los Estado Unidos sugiere seguir los siguientes pasos para comunicar efectivamente recordando que esto no va a garantizar que seamos entendidos, que logremos acuerdos, que el otro cambie comportamientos o que no se enoje:

¿Cómo ser asertivos?

- Escucha para entender no para responder
- Dile a la otra persona lo que piensas de su comportamiento sin acusar
- Dile cómo te sientes cuando se comporta de cierta manera
- Dile cómo ese comportamiento te afecta y afecta su relación
- Dile lo que te gustaria que hiciera en vez de ese comportamiento


Necesitamos asumir la responsabilidad por la comunicación. Que nuestras palabras reflejen una elevada autoestima al igual que estima por los demás. Seamos honestos. Seamos directos. Seamos abiertos. Seamos gentiles y amorosos cuando sea apropiado serlo. Seamos firmes cuando la situación exige firmeza. Pero, por encima de todo, seamos quienes somos y digamos lo que necesitamos decir. En amor y dignidad, hablemos con la verdad —así como la pensamos, la sentimos y la sabemos— y la verdad nos hará libres
– Melody Beattie

Suelta el control y la obsesión

Hemos intentado controlar todo y a todos para evitar el dolor (en vano porque la preocupación, la obsesión y el control son una ilusión) pero la paz solo llega cuando nos desapegamos y le entregamos a Dios todo eso que siempre hemos querido controlar bajándonos de la montaña rusa emocional que eso ha implicado y descansando en Él.


El desapego implica -vivir en el momento presente, vivir en el aquí y en el ahora-. Permitirnos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho de cada día.

El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos. Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo. Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga. A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas (y a veces, las más dolorosas) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos
– Melody Beattie

¿Cómo desapegarse?

El desapego nada tiene que ver dureza de corazón, indiferencia, insensibilidad, alejarse fisicamente (aunque a veces es lo mejor), sino dejar de depender emocionalmente (relacionarse desde la independencia, sin posesividad, sin adicción, sin temor)¹¹ bajo las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no sirve de nada¹². En este ejercicio creado por Martha Beck ella sugiere los pasos para practicarlo:

1. Piensa en alguien a quien amas que sientes que te está causando frustración, preocupación, ansiedad, enojo, celos o tristeza.
2. Identifica el ideal o expectativa, lo que esta persona debería hacer para hacerte feliz usando esta oración: "si ____ hiciera ____, entonces me podría sentir ____".
3. Borra la primera parte de la oración, por lo que ahora se lee "me podría sentir ____". Date cuenta de que esta es la única verdad honesta en la oración, deja ir el ideal que te trae sufrimiento como un acto de compasión hacia ti mismo y entiende que con ayuda de Dios puedes sentirte bien sin importar lo que otro diga o haga (si hay abuso físico, emocional o verbal por favor vete lejos, protégete).

Parte importante del Arte del desapego es la aceptación (nada que ver con la resignación) y el hecho de que es algo que se mejora a medida que se pone en práctica; aceptar la realidad tal y como es, aceptar a las personas tal y como son, aceptar las situaciones como sucedieron, perdonar, aceptar las perdidas y hacer duelo por ellas.


Dios, concédeme la Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el Valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la Sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es y no como me gustaría que fuera, creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increiblemente feliz contigo en la siguiente.
– Oración de la serenidad

Y creo que aceptar las pérdidas es lo más difícil, es aceptar que la vida que tenemos hoy no se parece a lo que pensamos que sería, y que ahora tenemos que transitar un camino que siempre comienza buscando maneras de ignorar la realidad (negación) hasta por fín reconocerla (aceptación) pasando por la ira, la negociación, y la depresión. Esto se llama duelo, un proceso que requiere paciencia y valentía pero donde la única manera de superarlo es atravesarlo, nos está enseñando lecciones importantes.


Ahí estaban los sueños. Muchos de nosotros los mantuvimos tanto tiempo, asiéndonos a ellos a través de una pérdida y de una desilusión tras otra. Volaron de cara a la realidad, estremeciéndose ante la verdad, rehusándose a creer o a aceptar nada menos que eso. Pero un día la verdad nos sacudió y se rehusó a que la siguiéramos negando. Esto no es lo que habíamos querido, lo que habíamos planeado, lo que habíamos pedido, o lo que habíamos esperado. Nunca lo sería. El sueño estaba muerto, y nunca más podría revivir.
– Melody Beattie

¿Cómo hacer un duelo?

1. Date permiso de cooperar en el proceso.
2. Haz una lista de todo aquello que perdiste (personas, cosas, sueños, etc).
3. Uno a uno, llora por cada item de tu lista y siente tus emociones. Comparte con alguien de confianza ese dolor y lo que Dios ha hecho en tu vida.

En mi caso la lista de lo que he ido aceptando y soltando ha incluido no solo el entender que nadie podia devolverme lo que perdí en la gran destrucción (confianza, seguridad), sino también el hecho de que mi persona favorita ya no existia, que relaciones que me importaban demasiado y que habia idealizado habian llegado a su fin, la culpa por no haber buscado ayuda especializada más rápido, la expectativa de familia y de conexión sana que anhelaba y nunca se dió, todos esos sueños que no se construyeron, la creencia incorrecta de pensar que era responsable de las acciones que otros tomaron, el irme de mi lugar favorito que llamaba casa, una comunidad donde fue muy fácil recaer a la que dejé de pertenecer, lo inutil de esa constante necesidad de agradarle a todos para evitar sus juicios y críticas, lo errado que fue creer de que mi valor está en la fachada de persona «buena», «perfecta» e «impecable».

Hoy aún no he visto cómo es que las piezas encajan en la gran historia y eso ya no importa pues hay una paz que sobrepasa todo entendimiento, es claro que soltar, reaprender a vivir y confiar en que Dios es bueno a pesar de las circunstancias es un proceso imperfecto que incluye revisarme a diario para rendir cuentas, permitir el fluir natural de la vida, perdonar, aprender, disfrutar cada día entendiendo que el cambio es una parte importante de la recuperación.

Por eso hoy quiero recordarte: La manera en como ocurren las cosas es buena, Dios está trabajando en resolver tu situación para el bien de todos aunque no lo parezca, aferrate a Él como tu esperanza, identifica qué cosas puedes aprender de lo que estás viviendo, pon tu mirada en Dios, suelta todo lo que no está en tu control y decide hoy disfrutar de esa vida en libertad y plenitud que Él creó para ti. Vas a estar bien.


Mantén tus ojos en mí, hija. Sólo en mí. Puedo silenciar las mentiras, si me dejas. Puedo aquietar tu corazón, si así lo deseas. Puedo besar tus mejillas y mostrarte cómo brilla el sol sobre ti. Pero te dejo elegir.
- Dios
– Jennifer C. Camp


Si estás buscando acompañamiento para salir de una crisis o quieres arrancar de raiz el dolor de tu corazón entonces las herramientas del «Programa Hay Esperanza» pueden ser lo que necesitas.



¹Beattie, M. (1986). Ya no seas Codependiente: Aprende a ocuparte de ti mismo. Hazelden Pub.
²Alyx Allen. [@theselfishcontract]. (15 Jul, 2021). “Do you feel you may have codependent symptoms?". [Post]. Instagram.
³Paola Rivero. [Buscando Mi Voz]. (2 Nov, 2021). “¿Seré codependiente? 8 señales de advertencia". [Video]. Youtube.
⁴Paola Rivero. Buscando Mi Voz. [Canal de Youtube]. Youtube.
⁵Eldredge,S. Eldredge, J. (2005). Cautivante: Revelando el misterio del alma de una mujer. Editorial Caribe, Inc.
⁶Anda, H. (2022). Guía práctica de amor propio. My Healthy Mind Project.
⁷Beattie, M. (1986). Ya no seas Codependiente: Aprende a ocuparte de ti mismo. Hazelden Pub.
⁸Cloud,H. Townsend, T. (2009). Limites: Cuando decir "si", cuando decir "no", tome el control de su vida.. Editorial Vida.
⁹Terkeurst, L. (6 Sep, 2022). "Cuando poner un límite saludable". Proverbs 31 Ministries.
¹⁰Amaya, M. (n.d). "Evalúa tu estilo de comunicación". Amayaco.
¹¹Riso, W. (2021). Desapegarse sin anestesia: Como fortalecer la independencia emocional. Planeta Publishing.
¹²Beattie, M. (1986). Ya no seas Codependiente: Aprende a ocuparte de ti mismo. Hazelden Pub.

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